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Mostrando entradas de abril, 2013

El concentrarse en los defectos del otro

Siempre que juzguen a alguien, cada vez que se sientan lastimados por los errores o defectos de otros, pregúntense: “¿Acaso no tengo, bajo un aspecto algo diferente, un defecto igual? ¿Y la persona a quien juzgo tan duramente no tendrá algunas cualidades de las que yo carezco?”  Entonces, hay que pensar en esas cualidades buenas del otro y recordar también que debemos preguntarnos si no tenemos defectos que la persona a la que juzgamos y resiste, no tiene.  Esta consideración, nos ayudará a evaluar nuestro cólera en contra de los defectos de los otros (especialmente la pareja) de manera más objetiva.  Y ya si de casualidad, el resultado de esta evaluación nos dice que nuestros defectos en realidad son mucho menores y que nuestras cualidades son mucho mayores que los del otro, eso es una razón de más para cultivar nuestra tolerancia y comprensión. Libro: Del miedo al amor, Judith Saly.

El concentrarse en los defectos del otro (Parte 2)

Siempre que estamos enojados por los defectos o errores de otra persona, tiene que haber algo en nosotros que tampoco esté bien.  Esto, obviamente ya lo sabemos, pero lo olvidamos una y otra vez. No deberíamos estar tan preocupados por el hecho de que la otra persona esté tan equivocada, incluso muchísimo más equivocada que nosotros.  Tratemos de encontrar el granito de imperfección en nosotros en lugar de concentrarnos en la montaña del otro.  Es un granito enfermo de falta de verdad lo que nos arrebata la paz y no la montaña de errores del otro. Libro: Del miedo al amor, Judith Saly.